Resucitar para bailar
En un video muy visto, una anciana elegante aparece en una silla de ruedas. Marta González Saldaña, una afamada exbailarina de ballet, padece Alzheimer, pero algo extraordinario sucede cuando escucha la música del Lago de los Cisnes, de Tchaikovsky. Sus frágiles manos comienzan a levantarse lentamente, y ante el sonido de las trompetas, empieza a bailar en su silla. Aunque su mente y su cuerpo están pereciendo, su talento sigue allí.
Canción de amor
Es sábado por la tarde en un parque tranquilo junto a un río. Los corredores pasan, las cañas de pescar se agitan, las gaviotas pelean por los peces y los paquetes de patatas fritas, y mi esposa y yo estamos sentados observando a una pareja. Son de piel oscura, con poco menos de 50 años de edad. Ella lo mira a los ojos, mientras él, totalmente absorto, le canta una canción de amor en su idioma, que la brisa hace que todos escuchemos.
Evita la puerta
El lirón movió la nariz… algo delicioso estaba cerca. El aroma lo guio a un comedero lleno de semillas. El lirón trepó, se deslizó por la puerta y comió sin parar toda la noche. Solo por la mañana se dio cuenta del problema en el que estaba. Los pájaros lo picoteaban a través de la puerta del comedero, pero atascado de semillas, tenía el doble de tamaño y no podía escapar.
Consejo sabio
Cuando se incendió el techo de la Catedral de Notre Dame, en 2019, las vigas de madera y las láminas de plomo formaron un horno tan caliente que no se pudo contener. Tras caer dramáticamente la aguja de la catedral, la atención se dirigió a los campanarios. Si los marcos de madera de las gigantes campanas de hierro se quemaban, colapsarían las dos torres y la catedral quedaría en ruinas.
Felicidad verdadera
En el siglo x, Abd al-Rahman III gobernaba Córdoba, España. Después de 50 años de reinado exitoso («amado por mis súbditos, temido por mis enemigos y respetado por mis aliados»), evaluó más profundamente su vida. «Riquezas, honores, poder y placer han estado a mi disposición», dijo de sus privilegios. Pero cuando contó sus días de felicidad verdadera durante ese tiempo, sumaron solo catorce. ¡Qué aleccionador!
El efecto del nuevo comienzo
Cuando Brenda cumplió 30 años, estaba triste por seguir empleada en un trabajo de ventas que nunca le gustó. Decidió que era hora de no posponer más el asunto y buscar una profesión nueva. La noche de fin de año, David se encontró mirándose al espejo y prometiendo que el próximo año bajaría de peso. Y Santiago, frustrado porque sus ataques de ira no cesaban, prometió que el mes siguiente se esforzaría para cambiar.
El Niño de Navidad
Imagina cómo habrá sido que Aquel que hizo los cielos comenzara a vivir como un embrión y se sometiera a un vientre. Jesús, Dios mismo por naturaleza, se hizo nada (Filipenses 2:6-7). ¡Qué pensamiento sorprendente!
Estoy en sus manos
Jia Haixia perdió la vista en el año 2000. Su amigo Jia Wenqi perdió los brazos cuando era niño. Sin embargo, encontraron la forma de superar sus discapacidades. «Yo soy sus manos y él es mis ojos», dice Haixia. Juntos, están transformando su pueblito en China.
Buenas noticias
En 1941, mientras el régimen de Hitler se extendía por Europa, le pidieron al novelista John Steinbeck que ayudara en el esfuerzo de la guerra, pero no peleando ni visitando a las tropas, sino escribiendo una historia. Así surgió La luna se ha puesto, una novela sobre una tierra pacífica invadida por un régimen malvado. Impresa en imprentas subterráneas y distribuida en secreto en los países ocupados, su mensaje era que los aliados ser acercaban, y que al imitar a los personajes de la novela, los lectores podrían asegurarse su libertad. Así, Steinbeck llevaba buenas noticias a los pueblos bajo el régimen nazi: su liberación estaba próxima.
Un propósito en el sufrimiento
«Así que dice que tal vez no sea mi culpa». Las palabras de la mujer me tomaron por sorpresa. Tras predicar en una iglesia, conversaba con ella sobre lo que había compartido esa mañana. «Tengo una enfermedad crónica —explicó—, y he orado, ayunado, confesado mis pecados y hecho todo lo que me dijeron para sanarme. Pero sigo enferma, así que pensé que era culpa mía».